Baja Visión en Latinoamérica y Chile

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Uno de los grandes avances en Salud Pública han sido los estudios comunitarios que han permitido calcular la prevalencia de ceguera y baja visión.
A fines de 2010 se habían realizado 56 estudios rápidos de ceguera evitable (RAAB) en el mundo, lo cual permite tener una buena aproximación de las causas de ceguera y de baja visión así como su impacto en salud pública. (Ver gráfica 1)
De los estudios realizados, once fueron latinoamericanos, lo cual permitió estimar que existen unos 23 millones de personas con baja visión (visión menor a 20/60 en mejor ojo con su mejor corrección óptica) y unos 3,2 millones de personas ciegas (visión menor a 20/400 en el mejor ojo con su mejor corrección óptica). Todo esto permite saber las causas de baja visión en la población pero además las causas en un servicio de baja visión. Por eso, se analizarán ambos puntos por separado.

CAUSAS Y CONSECUENCIAS
En 2008 se analizaron los primeros ocho RAAB  latinoamericanos 1 y se demostró que la prevalencia de baja visión fluctuaba entre 5,9% a 18,7 % entre los mayores de 50 años de edad evaluados.
La gran variabilidad de esta prevalencia  se relacionó con el tipo de estudio realizado, considerando que algunos RAAB son de población urbana (Argentina), otros de población rural (Perú y Guatemala), mixtos (Chile) e incluso pueden ser de todo el país (Paraguay).
Las causas en los mayores de 50 años fueron catarata (40% a 76%), error refractivo (18% a 50%) o problemas del segmento posterior (2% a 23%), apenas nombrando al glaucoma  y la diabetes.
Lo mismo se encontró en Chile, donde la ceguera afectó al 1,2% de los mayores de 50 años y una limitación visual al 9,2 %, siendo su causa un error refractivo (42%) o una catarata (31%)2,3.

Acerca de lo que se publica con respecto a las patologías que ingresan a los servicios de Baja Visión no es mucho lo que se encuentra. Un análisis realizado por la Corporación de Ayuda al Limitado Visual (COALIVI, un centro de educación y rehabilitación para personas con discapacidad visual de la región del Bio Bio en Chile, mostró su experiencia en un modelo de atención realizado en Concepción, Chile, por una unidad de Baja Visión.
Entre 1998 y 2008 se atendieron 2056 pacientes, la mitad tenía 50 años o más, pudiendo ser rehabilitados visualmente casi todos (82%) los casos. Las causas más frecuentes fueron miopía alta, retinopatía diabética, degeneración macular relacionada con la edad y retinitis pigmentaria, entre otras.

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SERVICIOS DE BAJA VISIÓN
En Chile, las ayudas visuales se obtienen gracias al apoyo de programas estatales como como el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) que entrega ayudas técnicas a las personas con discapacidad de bajos recursos económicos y un programa de apoyo al escolar llamado Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), el cual provee de lupas y atriles como una forma de asegurar una integración escolar de estos alumnos con Baja Visión en escuelas municipales.
El programa JUNAEB depende del Ministerio de Educación de Chile y desde 1992 cuenta con un programa en Oftalmología que entrega lentes a los niños con limitación visual. Desde 2006 tiene un protocolo de Baja Visión que entrega cada tres años una lupa y un atril a los niños beneficiarios con el objetivo de que puedan leer y con ello puedan integrarse a una escuela regular y lograr una equidad en su educación.
En 2006 se realizó un análisis de 46 niños que ingresaban a COALIVI y se logró establecer que las causas principales eran: malformación ocular, catarata congénita bilateral y retinopatía  del prematuro. Sin embargo, como algunos niños tenían otros déficit podían estar integrados en otros programas de apoyos.
Seis años después (2012) se evaluó la atención del servicio de Baja Visión del Hospital Regional de Concepción que constató que las principales causas son: retinitis pigmentaria, degeneración macular, miopía alta y catarata congénita (Ver gráfica 2).

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